El back of the future

Hace un tiempo que tengo un diálogo interno sobre un tema en concreto. No es algo trascendental, ni mucho menos. Es que como diseñador y UX Designer suelo cuestionar y analizar con un punto de vista crítico casi todo lo que pasa por delante de mi vista. Hasta tal punto de simpatizar con la imagen que tenemos de un niño preguntando: “¿y, por qué?”.

En este caso mi intención no es la de criticar nada, sino la de recopilar diferentes puntos de vista y generar un debate entorno a la posibilidad de poder aunar las distintas formas de navegación que podemos experimentar en nuestro día a día en todos los productos digitales con los que interactuamos, ya sean páginas web, aplicaciones móvil, Smart TVs o productos de VR (realidad virtual).

Para los que miran este artículo con una visión crítica, como la mía, es cierto que un debate es una discusión en la que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y, en la que cada uno expone sus ideas y defiende sus intereses; y que yo he dicho que lo pretendía generar y en ningún caso participar. Estad tranquilos que algo se escapará entre mis palabras que dará para rebatirme. También es cierto que en este blog no hay sección de comentarios pero eso es otro tema, ya encontraréis la forma de darme vuestra opinión.

Sin más preámbulos, os expongo los hechos que os han hecho llegar hasta aquí. La situación es que el libro de Steve Krung, “No me hagas pensar”, a mi sí que me ha hecho pensar. Os diré que lo que me ha hecho recapacitar y cerrar el libro para poder entrar en una fase de introspección han sido las palabras del propio Steve Krung cuando dice:

“En un sitio web, no hay izquierda o derecha, arriba o abajo. Podemos hablar de movimientos hacia arriba y hacia abajo, pero se refirieren a la jerarquía…”.

Es entonces cuando desde el vagón del tren me he teletransportado a una mesa donde discutía sobre el cambio de navegación de la App en la que estaba trabajando con dos buenos amigos. El guión que seguíamos era el de cambiar, lo que nosotros definimos como “una navegación apilada y laberíntica” a una navegación que podría inspirarse en la película Minority Report de Steven Spielberg. Es decir, que nosotros queríamos pasar de un navegación lineal a una navegación que imitara la realidad en un universo virtual, justo después de que en términos de diseño visual pasáramos del “Skeuomorphism” al “Flat design”.

Nuestra idea era sencilla. Un nivel con cuatro pantallas situadas entorno a una central, en total cinco pantallas que definían el primer nivel de navegación con las principales secciones. Que cuando estuviéramos en cada una de ellas, podríamos acceder a acciones secundarias y elementos interactivos que se abrirían en formato “card” y con comportamientos que permitiría acceder a ellas rápidamente, en el caso de acumular muchas de ellas. Con todo esto, queríamos evitar las largas navegaciones hacia atrás con el “back” y poder generar diferentes formas de atajar en la navegación, aprovechando las opciones que te dan los sistemas operativos actuales.

Navegación apilada.

Navegación multidireccional.

Para resumir, esto quedó en nada. El miedo de cambiar algo que funciona y que utiliza mucha gente era demasiado arriesgado para una startup. Además, a todo esto se le añadió la dificultad y deuda técnica que se produce con un crecimiento salvaje, como era el caso.

Volviendo al presente. Si nos paramos a pensar y analizamos el funcionamiento de todos los dispositivos con los que interactuamos en nuestro día a día, podemos observar que muy posiblemente cada uno tiene peculiaridades en la forma de navegación. Los estándares web han calado y son algo tan asimilado por la sociedad que nos parece una locura saltárnoslo, pero también es cierto que todo evoluciona. Nuestra sociedad evoluciona. Cambios tecnológicos significativos en periodos cada vez más cortos, y las personas nos adaptamos a los cambios con curvas de aprendizaje cada vez menores a las de la generación que nos precede. El simple hecho de tener una pantalla táctil y poder interactuar a través de gestos ya rompe el paradigma de la web tradicional. Las generaciones que han nacido y crecido con la tecnología están cada vez más acostumbradas a descubrir por si solas, a hacer tap en elementos que no parecen botones, es algo que solo les hace pensar un segundo más. Ahora imagina las posibilidades de la VR, donde todo es posible en un espacio 360º con mundos creados sin límites y donde sí encontramos izquierda, derecha, arriba y abajo. ¡Boom! tu cerebro explota.

Si hacemos referencia a algo tangible, podemos observar aplicaciones móviles que han roto paradigmas y han ido incorporando nuevas formas de interacción que nos permiten experimentar de forma diferente sus productos. Tinder con su swipe fue un ejemplo de diferenciación y de crear un estándar que muchas otras empresa simplemente copiaron. Sin embargo, si nos fijamos en otra conocida App como es Snapchat que aplicó un nuevo sistema de navegación a través del mismo gesto, y lo combinó con la posibilidad de generar un mundo multidireccional a través de su navegación, tal como os he explicado arriba la cosa cambia. No sería la primera vez que oigo, “Snapchat es para milenials”. También hay que recalcar que la aparición de Instagram stories tampoco les ayudó, y todos sabemos cómo la empresa de Facebook los está arrinconando.

Gif por Jimmy Simpson.

Por otro lado, si ahora observamos productos que tienen presencia en otros dispositivos como la Smart TV y nos fijamos en una empresa, sobradamente conocida, como puede ser Netflix, la forma de navegación en sus productos web y mobile es muy diferente del que tienen en la “caja tonta”. En nuestra televisión podemos encontrar una navegación más similar a la que tienen compañías como Play Station. Un sistema de navegación comparable a espacios multidireccionales y con múltiples posibilidades de selección que nos permiten ir entrando, desplazándonos y descubriendo mini universos sin la necesidad de breadcrumbs que nos digan dónde estamos situados en todo momento. ¡Ojo! En ningún momento he dicho que los breadcrumbs estén mal o desfasados. Recordad que yo solo iba a generar un debate y simplemente os presento mis dudas y pensamientos.

Por eso, es aquí donde paro por primera vez y os pregunto: ¿por qué? ¿Es necesario que nos adaptemos a varios tipos de navegación dependiendo del dispositivo o sistema operativo que utilicemos? ¿Por qué existen unos estándares web y no un estándar de navegación multiplataforma? Y si avanzamos y descubrimos el próximo bloque, ¿podemos definir nuestra pantalla como un marco que nos deja ver parte de una realidad virtual 360º? ¿Qué pasará con la AR (realidad aumentada) y VR? ¿Podremos adaptar la navegación a un espacio 360º donde todos los elementos tienen una situación única y localizada en el espacio?

No sé si lo que estoy diciendo es una locura, una utopía o simplemente una idea que mi cerebro ha ido deformando y que únicamente tiene sentido para mí. Si es así, podéis navegar por los otros post de nuestra web, seguramente estén mejor que este. Pero si por el contrario queréis seguir leyendo mis pensamientos, me gustaría divagar y recapacitar sobre un universo de la VR, del cual no tengo mucho conocimiento y pido perdón anticipadamente por si digo algo que sea un sinsentido.

Simplemente me imaginaba un storytelling de una experiencia o videojuego en VR. Algo parecido al capítulo “Playtest” de Black Mirror donde un espacio físico conocido, una casa por ejemplo, podía ser el escenario de la historia. Nos ponemos las gafas, la oscuridad se transforma en ruido de lluvia y en una imagen nuestra abriendo una puerta. Entramos, cerramos y aparecemos en medio de un hall con una lámpara de araña llena de polvo y, al frente, vemos unas escaleras que suben a la planta de arriba.

Ahora, imagínate que sigues con el juego y te adentras en la mejor experiencia de VR del mundo, obviamente diseñado por el autor de este humilde post, y que de repente empieza a ponerse algo tenso, empiezas a tener miedo hasta el punto que necesitas salir, ¿cómo lo harías? Quítate las gafas diría alguna o alguno. ¿Y si (atención spoiler) no fueran unas gafas y fuera un chip implantado en la corteza cerebral que no te permitiera distinguir entre lo que es realidad y ficción? Entonces te vuelvo a preguntar, ¿cómo lo harías? Yo buscaría la puerta por la que he entrado o si no tengo miedo a la muerte saltaría por una ventana.

Es aquí donde la pelota está en vuestro tejado. ¿Creéis que podemos adaptar todas las formas de movernos por los productos digitales a una sola? O por el contrario, ¿sois partidarios de que cada dispositivo tenga la suya propia a la que tenemos que adaptarnos?

Finalmente me gustaría pensar que todos somos partidarios de buscar la puerta para salir y no buscar el back en la esquina superior izquierda.

Javi Jabalera
UI/UX designer en Optimyzet