Reflexiones sobre la transformación de la arquitectura de la información (AI)

De mayor quiero ser calígrafa, ordenada y más alta. De momento mido lo que mido (no lo repetiré) y diseño cosas (o es lo que le digo a mi madre) en Optimyzet. Lo de ordenada, aún no lo contemplo… En fin, que mi relación con el orden es complicada.

Es por eso por lo que he puesto el foco en la Arquitectura de la Información (en vez de ordenar las camisetas de mi cómoda). En mi primer año como diseñadora UX he querido profundizar en el tema y me encuentro que, cada vez más, las grandes empresas innovan y se atreven a romper las reglas en cuanto a AI.

Estas reflexiones vienen a colación de leer este post: Thoughts on the Impending Death of Information ArchitectureReflexiones sobre la inminente muerte de la Arquitectura de la Información. He cambiado inminente muerte por transformación. También pensé en poner que no estaba muerta, que estaba tomando cañas… Bromas a parte, este artículo es de 2006 y me ha hecho reflexionar sobre los nuevas estructuras en el mundo digital.

Me vienen a la cabeza ejemplos como la campaña de ikea, en la que rompe con la nomenclatura natural de los productos, y los nombra como necesidades. Esto es más un experimento maravilloso de SEO, vale, no es AI. Y lógicamente fue una campaña puntual. Pero al fin y al cabo, es darle más importancia a la ontología (nueva palabra en mi CPU) que a la taxonomía. La necesidad por encima de la categorización (usuario 1  –  orden 0).

Otro ejemplo que me fascina es Spotify. Cómo las listas, además de por género, se clasifican por momentos de usuarios. Momentos que podemos identificar claramente como nuestros. ¿Cómo categorizas momentos? ¿Pones la lista “Las típicas canciones que no sabes como se llaman y te tiras la vida buscándola” junto a la de “Yo era un puto rockero de los noventas“? Aquí en este post, Javier te da consejos y te anima a crear la tuya para coleccionar followers.

Cuando un usuario aterriza en una web que no conoce, ve el buscador como un flotador salvavidas. En el artículoJoshua Porter hace la clara comparativa de Yahoo vs GoogleYahoo, además de tener el buscador, intenta crear una estructura en la que el usuario tiene que elegir el cajón que abrir para buscar. Me pregunto el porcentaje de clicks de la búsqueda en los “cajones” o en el buscador… Mientras que Google (gracias a su algoritmo de Pagerank) se rinde ante la necesidad del usuario. Esto hace que visualice Yahoo como el cuadro de apliques de luz del pasillo de camino a la oficina, y a Google como a alguien apagando la luz con un aplauso.

Buscador Yahoo (cuadro de apliques de luz del pasillo) vs Google (clap!).

Al final estamos en una continua búsqueda de la personalización y ‘customización’ absoluta de la experiencia de usuario. Y qué mejor manera que los mismos usuarios creen esta categorización en base a su experiencia real. ‘El pueblo ha hablado’. En vez de establecer relaciones ‘objetivas’ a través de taxonomías, establecemos relaciones subjetivas por nuestra propia experiencia que se repetirá en otro usuario, es decir folcsonomía (#newword). Qué orden ni qué ocho cuartos, escuchemos la voz de los usuarios. Todo esto cobra mucho más sentido (y cordura) en este artículo sobre folcsonomía y su relación con las etiquetas y las taxonomías.

No sé si muerta o de parranda, pero la AI en el contexto de sociedad actual pone de manifiesto que hay que ir más allá. Si existen tipografías, logotipos o incluso música, que perdura en el tiempo, no es de extrañar que pase lo mismo con la arquitectura de la información. Se podría decir que es como la columna vertebral de un proyecto digital. Esto no significa que no podamos explorar otras opciones. Todo está en continuo cambio (y sí, a una velocidad que abruma), pero no por ello hemos de dejar de explorar otras opciones que acompañen y enriquezcan una buena AI con el fin de mejorar la experiencia del usuario.

En definitiva, quizá lo mejor será no perder la costumbre de ordenar las camisetas de mi cómoda (y hacerlo más a menudo), pero también buscar otras folcsonomías… o pillarme en wallapop un buen “perchero”.

Eva Albors
UI/UX designer en Optimyzet